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¿Puede mi hijo estar sufriendo una depresión? Claves para averiguarlo

Lamentablemente no es raro hablar de depresión en la infancia.

Las consultas de psicólogos estan cada día más llenas de niños con problemas de autoestima, ansiedad  e incluso depresión. No son casos exclusivos de la edad adulta. Vivir en una sociedas desarrollada más que en una subdesarrollada, en una población urbana más que en una rural, y pertenecer a una clase social baja más que a una alta, predisponen al niño a caer en una gran tristeza.

¿Cuántos niños sufren depresión?

  • En la edad preescolar un 2%
  • En la edad escolar un 10%
  • En la adolescencia un 10-20%

Los casos de depresión mayor se dan en un 4% mientras que las depresiones menores o también llamadas distímicas en un 6,1%

¿Cómo responden los padres?

«¿Mi hijo depresión? Imposible»

A los padres les cuesta aceptar la depresión de sus hijos y suelen reaccionar con una estrategia de defensa negando el problema. Sin embargo, los niños que sufren estos problemas demuestran día a día que algo pasa por sus mentes.

¿Qué sintomas manifiestan los niños con depresión?

  • Tristeza persistente
  • Sentimiento de ineficacia pues en muchas ocasiones comienzan a bajar el rendimiento escolar
  • Incapacidad de disfrute de la vida
  • Irritablidad
  • Imposibilidad de admitir órdenes

Muchas veces los padres identifican estos sintomas de sus hijos como mal comportamiento, lo que dificulta llegar a la verdadera raiz del problema.

Por esta razón, cuando se detecte un cambio de actitud en el niño, lo mejor es acudir a un experto que pueda a ayudar al niño a salir de esa situación; y claro esta, también a los padres ya que interaccionar con un niño que esta sufriendo es dificil y estresante.

«Un niño con episodios de depresión tiene mayores probabilidades de convertirse en un adulto infeliz»

¿Se puede prevenir la depresión en los niños?

¿Cuántas veces habremos escuchado que la infancia es la etapa más feliz de la vida? Ser niño no significa como muchos piensan, ausencia d eproblemas, los problemas son del tamaño de quien los sufre. Algo que a un adulto le parece absurdo, a un niño puede angustiarle la vida. Tener miedo a entrar en una clase, es una situación agobiante para un menor, tanto como el pago de una hipoteca para un adulto.

Si queremos ayudarles la opinión de los especialistas es unánime. Ni el dinero, ni los regalos, nada hay que aporte más felicidad a  un niño que el amor que sus padres le profesan. El niño que se siente querido crecerá con un sentimiento de seguridad y confianza en si mismo que facilitará su desarroll. Hasta los seis años el factor que condiciona la felicidad de un niño es el apoyo y la relación afectuosa con su familia. En cambio, por encima de esta edad, si bien la familia sigue siendo importante entran en escena también otros factores como la escuela, los amigos, etc.

 

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