Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.

No solo es cuestión de genéricos

 La lógica de no pagar más por lo mismo es inapelable cuando hablamos de gestionar el dinero de todos. Nada que objetar entonces a la prescripción obligatoria, por parte de los médicos de la sanidad pública, del fármaco más económico entre los que garantizan el mismo efecto terapéutico. Pero si nos detenemos en el criterio estrictamente económico, obviamos cuestiones fundamentales que tienen que ver con el incremento del gasto farmacéutico en las sociedades desarrolladas y en Galicia en particular.

El gasto farmacéutico del Sergas se concentra actualmente en cuatro grandes grupos de medicamentos. Las estatinas -indicadas para reducir el nivel de colesterol- son el grupo que implica un mayor coste al erario. Entre los cuatro grupos de fármacos que suponen mayor gasto están también los antihipertensivos. Aunque hay muchas situaciones en las que los médicos juzgan necesario un tratamiento incluso agresivo con estatinas o antihipertensivos, desde una perspectiva epidemiológica se han ido bajando las cifras límite de tensión arterial y de colesterol a partir de las cuales se aconseja un tratamiento farmacológico, generalmente de por vida. Algunos piensan, entre ellos destacados profesionales del ámbito sanitario, que detrás de estos cambios de criterio no solo están en juego intereses de salud pública. Se sabe que determinados hábitos de vida son perjudiciales y en muchas personas sus cifras tensionales o de colesterol pueden considerarse meros marcadores de tales hábitos.

Los otros dos grupos de medicamentos en los que se acumula mayor gasto son los antiinflamatorios y analgésicos, y los antidepresivos. Los datos publicados recientemente en la revista Atención Primaria resultan impactantes: en España, el 24% de las mujeres toman antidepresivos, y más del 30%, ansiolíticos. Vemos cómo se ha transformado la tristeza en depresión y se promueven medicamentos para problemas que no siempre son médicos. Galicia, con 1,01 unidades de antidepresivos por persona y 1,50 de tranquilizantes, supera la media nacional y es la segunda comunidad autónoma con mayor consumo, solo superada por Asturias. En los últimos tres años el consumo de estos psicofármacos ha aumentado un 10%. Los ansiolíticos son los fármacos más recetados en Galicia.

¿Perciben ustedes que el mayor gasto farmacéutico se destina a medicamentos para tratar problemas que tienen mucho que ver con el estilo de vida que conlleva la sociedad de consumo, y con el tratamiento farmacológico de las dificultades existenciales?

Asistimos a una tendencia a convertir problemas en enfermedades, para ampliar el mercado farmacéutico. Así, la calvicie debe tratarse y los niños inquietos, o malos estudiantes, deben ser medicados con psicoestimulantes por la generalización abusiva del diagnóstico de déficit de atención e hiperactividad. Además, conviene saber que no siempre los nuevos fármacos, habitualmente más caros, tienen por qué ser mejores que los ya existentes. La ley obliga, para autorizar la comercialización de un nuevo fármaco, a compararlo con un placebo (es decir, con nada), pero no a demostrar que mejora a los ya existentes.

* Autor: Manuel Fernández Blanco. Publicado en «La voz de Galicia.es»  el día 10-02-2011. El subrayado es nuestro.

Scroll al inicio
Terapia de adultos