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Las personas hipocondríacas

Aquellas personas diagnosticadas como hipocondríacas sufren el problema emocional de la hipocondria.

Lo que más caracteriza a las personas hipocondríacas  es su preocupación o temor a tener una enfermedad grave.

Por supuesto, no todo aquel que tema tener una enfermedad tiene un problema de hipocondria: algunas personas, desgraciadamente, ven confirmado este temor y se les diagnostica una enfermedad.

Lo que diferencia de la persona hipocondríaca es que sigue preocupada a pesar de que los médicos le hayan realizado pruebas pero no encuentren nada. Entre los pensamientos que se cruzan por la mente de estas personas está: «con mucha frecuencia los médicos no detectan enfermedades graves», «si el médico me envia a que me hagan pruebas es porque esta convencido de que estoy muy efermo», «mi médico y yo tenemos que ser capaces de encontrar una explicación para todas mis sensaciones corporales», «si no me preocupo por mi estado físico, me va a pasar algo malo» o «si con la medicación que estoy tomando no se me quita el síntoma, es porque estoy muy grave» entre muchos otros relacionados con su salud.

La persona con un problema de este tipo lo pasa mal porque tiene unos síntomas reales, no inventados, a los que el médico no da importancia. De hecho, estos síntomas son para el una señal clara de que algo no marcha bien en su cuerpo, y que les acecha una enfermedad larga y dolorosa que le conducirá a la muerte. Como es lógico, al pensar esto, aparece un sentimiento de aprensión, lo que provoca una atención mucho mayor al propio cuerpo (se buscan señales de que algo va algo en cualquier signo de rojez, dificultad para tragar, cansancio, dolor de cabeza, etc.)

Al estar tan preocupado también surgen otras cosas. En primer lugar, aparecen una serie de sensaciones corporales derivadas de la preocupación excesiva, y que se añaden a las que ya estaban presentes: taquicardia, mareos, sensación de ahogo, dificultad para respirar, oleadas de calor y frío u otras. Para el hipocondríaco, estas sensaciones son nuevas señales de que algo va mal en su cuerpo aunque en realidad son manifestaciones fisicas de su propio miedo. En segundo lugar, en vista de que estan preocupados y con unos síntomas reales a los que hay que sumar las sensaciones derivadas de la propia preocupación, estas personas tienden a comprobar varias veces a lo largo del día si les sigue doliendo la cabeza, si la erupción que tenían en la piel ha cambiado de color o ha crecido, etc. Además hablan mucho de estos síntomas con sus familiares y amigos y las visitas al médico se hacen muy frecuentes, todo ello con objeto de que sus allegados  y doctores les aseguren que no les pasa nada, que pueden estar tranquilos.

Los hipocondriacos e hipocondriacas estan tan seguros de su enfermedad que necesitan asegurarse varias veces de que no sufren nada grave y es algo que nunca terminan de creer. La preocupación muchas veces afecta a su trabajo, su vida familiar y otras áreas de su vida, reduciendo mucho sus actividades cotidianas y de ocio como el simple hecho de  salir con  amigos.

La hipocondria es un problema en el que es dificil autoayudarse. La ayuda profesional de la psicología está especialmente indicada en estos casos. Cuanto antes se busque ayuda menos enraizado estará el problema, el cual puede derivar en una depresión a causa de la profunda preocupación a la que se enfrentan.

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