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Los miedos

163hEl miedo es una emoción  común, universal, necesaria y  adaptativa,  que  todos experimentamos cuando nos enfrentamos a determinados objetos o situaciones,  tanto reales como imaginarios. Desde  niños sufrimos numerosos miedos, son frecuentes los miedos  a  la oscuridad, a la separación, a algunos animales, etc.

Cuando los miedos son muy  intensos y persistentes los denominamos fobias.

La proximidad física con ese objeto o situación provoca casi de manera invariable una respuesta  inmediata de ansiedad. Sudores, pulso acelerado, nudo en el estómago, temblor de manos y piernas son de los síntomas más frecuentes cuando la persona que tiene una fobia específica ha de acercarse a ese objeto o situación temidos.

Aunque los adolescentes y adultos que padecen este trastorno, reconocen que este temor es excesivo e irracional, esto puede no ocurrir en el caso de los niños. Un adulto sabe perfectamente que esa reacción es exagerada pero no puede evitarla, y a medida que se aproxima al objeto de su temor aumenta la sensación de nerviosismo y alteración.

El objeto de miedo puede ser la propia anticipación del peligro. Esto es, podemos tener miedo a montar en avión por la posibilidad de tener un accidente, podemos tener miedo a las aglomeraciones por la posibilidad de perder el control y empezar a gritar entre la gente.

En la mayoría de las ocasiones, el estímulo fóbico es evitado. Es decir, uno siente un malestar tan grande ante determinados objetos o situaciones que empieza a evitarlas.

 Las personas que las padecen ven coartadas seriamente sus actividades de la vida cotidiana, así como sus relaciones sociales o laborales.

Si se presenta una fobia es aconsejable realizar un tratamiento psicológico lo antes posible, pues los miedos además de generalizarse se los transmitimos a nuestros hijos.

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