Los adolescentes y las drogas
El consumo de drogas entre los adolescentes responde a distintos factores: el afán de descubrimiento, la transgresión de las normas, la necesidad de demostrar la propia personalidad, una estética o el sentimiento de formar parte de un grupo.
QUE PODEMOS HACER
Los padres debemos intentar que nuestros hijos desarrollen un pensamiento crítico en torno a las drogas y que aprendan a divertirse y relacionarse sin recurrir a ellas.
La labor de los padres pasa por la comunicación, la confianza y la disposición para acompañarles a conseguir la autonomía y la responsabilidad.
No siempre los padres podemos evitar que los adolescentes prueben las drogas, pero nuestro apoyo puede proporcionarles recursos para resistir mejor a la presión. No hay que esperar a la adolescencia, mientras que son preadolescentes es más fácil introducir consejos y explicaciones, el aprendizaje de valores debe ser progresivo.
DEBEMOS PROCURAR:
- Evitar las actitudes autoritarias. Tenemos que aprender a observar los pequeños detalles, escuchar, preguntar de otra manera, dejando caer información, ideas y opiniones.
- Ser exigentes con nuestros hijos. Confiar en ellos pero, al mismo tiempo, pedirles que sean responsables.
- Transmitir normas y límites. Tenemos que ofrecerles lo que necesitan (que no siempre es lo mismo que piden. Salidas, horarios, tareas pendientes, implican compromiso y responsabilidad; a veces pueden pactarse y en algunos casos deben ser innegociables.
- Reconocer su capacidad para tomar decisiones. No podemos estar siempre encima de ellos y sobreprotegerlos pensando que no son capaces de entender y actuar en situaciones complejas.
- Respectar su intimidad. Tiene derecho a ello, y también necesidad. La comunicación tiene que estar siempre abierta, pero debemos entender que difícilmente nuestro hijo nos explicará todo lo que le pasa. Tampoco nosotros lo hacemos.
- Ser coherentes. Nuestras palabras pierden mucho valor para nuestros hijos si no van acompañadas de una conducta coherente.
¿CÓMO ACTUAR SI SOSPECHAMOS QUE NUESTRO HIJO HA CONSUMIDO O CONSUME DROGAS?
Lo primero que debemos hacer es hablar con él para conocer las razones que le han llevado a tomarlas, y de que tipo de consumo se trata, si ha sido sólo un hecho puntual y cómo valora los riesgos que comporta su actuación. Comprobar, al menos, que conoce las precauciones que debería tomar siempre, y aquello que debería evitar a cualquier precio si experimenta. Una mala experiencia puede ser positiva si saben sacarse conclusiones de la misma.
Tenemos que hablar del tema relajadamente y sin dejarnos llevar por la urgencia, la rabia o la angustia. Es mejor dejar pasar el primer momento de mayor alteración y crear un clima de verdadero diálogo, sin “víctimas” ni “culpables”. Ofrecerse, de manera colaboradora y reflexiva, con preocupación pero sin violencia. Haciendo el detective o persiguiendo a nuestro hijo solo vamos ha conseguir que se distancie de nosotros.
Debemos procurar no alarmarnos injustificadamente, la ayuda de un profesional psicólogo, psiquiatra, etc. Nos dará las pautas a seguir en las distintas situaciones.
