Las obsesiones pertenecen al grupo de las neurosis que se caracterizan por pensamientos, sentimientos e impulsos recurrentes (obsesivos) y actos repetitivos que el paciente reconoce morbosos y frente a los cuales siente una fuerte resistencia interna.
Aunque el paciente reconoce que sus pensamientos y conducta son irracionales y absurdos, no puede controlarlos, porque los intentos de resistirse producen una ansiedad inmediata y, de muchas veces, abrumadora.
Los síntomas obsesivos pueden ser secundarios a otros problemas psiquiátricos, tales como una enfermedad depresiva, estados de ansiedad, etc.
Los rituales obsesivos comprenden actos y procedimientos repetitivo, asi como pensamientos que no se pueden quitar de la cabeza (estos pueden variar mucho de unos pacientes a otros).
Los rituales o manías, como se les denomina coloquialmente, suelen cambiar, y cuando uno desaparece es sustituido por otro.
Otros temas obsesivos frecuentes son la preocupación por peligros improbables. Por ejemplo, el paciente puede sentir que tiene que volver a casa para asegurarse (una vez más) de que el gas está apagado y que los grifos, las puertas y ventanas están cerrados.
También son temas obsesivos la exagerada preocupación por el orden y la limpieza, típicos en algunas mujeres con respecto a sus casas. La preocupación por la violencia o el miedo a la muerte tanto de ellos como de sus familiares. Y pensamientos respecto a cuestiones metafísicas o imposibles de contestar en relación con la existencia o la naturaleza del infinito.
Conforme progresa la obsesión el enfermo queda cada vez incapacitado en su trabajo y en sus deberes caseros ordinarios. Adopta determinados actos repetitivos para conjurar la situación temida, y somete su vida a restricciones.
Los rituales sólo controlan parcialmente su ansiedad, lo cual les causa un sufrimiento y una fatiga cada vez mayores. Su sueño puede estar alterado porque tiene que recapitular las acciones obsesiva, y comprobar y recomprobar la probabilidad de su eficacia o fracaso.
En cuanto a su tratamiento:
Va a depender del estado en el que se encuentra el paciente ya que puede sufrir desde obsesiones leves hasta obsesiones tal índole que le son incompatibles con su trabajo o con el sueño.
El tratamiento adecuado en todos los casos es la psicoterapia. Cuanto antes se empiece a tratar mayor será la prevención hacia estados obsesivos más graves es adecuado el uso de medicamentos.