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El divorcio y los hijos

papá e hijo en playa

El divorcio y los hijos es un tema muy recurrente en la consulta. Si bien actualmente es bastante más habitual que antaño que un matrimonio se disuelva, la preocupación acerca de las consecuencias en los hijos sigue siendo un tema de fundamental importancia.

Una separación es una experiencia traumática, pero no genera necesariamente una problemática psicológica en los hijos. Los problemas aparecen cuando el divorcio de los padres se articula con otro problema del niño y con su carencia de recursos psíquicos para enfrentar la situación.

Los interrogantes son infinitos, y cada familia crea sus propias incógnitas y dudas, pues el divorcio es un hecho doloroso y complejo para toda la familia –incluso para los amigos. Pero es responsabilidad de los padres proteger a sus hijos de sus desencuentros como pareja.

Las recomendaciones, de carácter general, que podemos ofrecer a los padres que están atravesando un proceso de divorcio son las siguientes:

  • Hablad con los hijos claramente, explicadles qué es lo que está por venir: donde va a vivir el padre (o la madre) que se va de casa, cuándo le van a ver, etc. Las explicaciones tendréis que modularlas de acuerdo a la edad de los hijos.
  • Es aconsejable “rescatar” el vínculo entre los padres a pesar del posible enfrentamiento que se produzca en el momento de la separación. Por      ejemplo, se puede transmitir a los hijos que fueron concebidos con amor,      es decir, en un momento en que ese padre y esa madre se entendía y querían.
  • Evitad descalificar o criticar al ex cónyuge. Igualmente perjudicial es hacer a un hijo cómplice o testigo de una situación que se quiere ocultar a la ex pareja, diciendo al hijo, por ejemplo: “No le cuentes a mamá que hoy vino al cine con nosotros Pepita (una “amiga” del padre)”.

Que una madre diga a su hijo algo negativo u ofensivo acerca de su padre (o viceversa) produce en el hijo contradicciones muy complejas y muy difíciles de sobrellevar emocionalmente.

Uno de los efectos que producen los “ataques” recíprocos entre los padres es el padecimiento por parte del niño de una inquietante vivencia de desamparo.

Cuando estas situaciones se prolongan luego de la separación pueden aparecen en el niño síntomas indicadores de una depresión infantil o de estrés.

Durante el proceso de separación y especialmente en el primer año posterior a la misma, es cuando hay que estar muy atentos y cuidadosos con la salud mental de los hijos.

 

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