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Problemas Sexuales

Son aquellos problemas que dificultan a la persona participar o disfrutar satisfactoriamente de las actividades sexuales (atracción, cortejo, interacción y orgasmo).

Los trastornos o problemas sexuales que motivan habitualmente la consulta son: impotencia o disfunción eréctil, anorgasmia, eyaculación precoz y Vaginismo.

Impotencia o disfunción eréctil

La impotencia masculina o disfunción eréctil se caracteriza por las dificultades o imposibilidad de alcanzar o mantener una erección del pene lo bastante firme como para poder llevar a cabo la penetración y realizar el coito.

Se pueden considerar diferentes tipos de manifestación de la impotencia o disfunción eréctil. Atendiendo a su aparición, se distingue:

  • Impotencia primaria, cuando el hombre nunca ha sido capaz de conseguir una erección.
  • Impotencia secundaria, cuando ha tenido erecciones anteriormente, pero no puede tenerlas en la actualidad.
  • Impotencia situacional, cuando sólo consigue erecciones en determinadas situaciones o con determinadas personas.
  • Por otro lado, se distingue la impotencia parcial, cuando se produce una cierta erección, pero no suficiente para poder llevar a cabo el coito, presentándose diversos grados en esta parcialidad.

La impotencia habitualmente obedece a factores psicológicos (impotencia psicológica), entre los que la ansiedad es el más importante.

El término anorgasmia hace referencia a la mujer que tiene dificultades para alcanzar el orgasmo. Se pueden considerar diferentes tipos de anorgasmias:

  • La anorgasmia primaria: hace referencia a las mujeres que nunca han conseguido tener un orgasmo.
  • La anorgasmia secundaria: hace referencia a las mujeres que, habiéndolo experimentado con anterioridad alguna vez, son incapaces de conseguirlo en la actualidad.
  • La anorgasmia situacional: hace referencia a aquellas mujeres que no consiguen llegar al orgasmo en determinadas situaciones o condiciones.
  • La anorgasmia coital: hace referencia a las mujeres que son incapaces de conseguir el orgasmo durante el coito, pero sí lo consiguen con otros tipos de actividad sexual.
  • Por último, la anorgasmia fortuita: hace referencia a aquellas mujeres que han experimentado orgasmos en diferentes tipos de actividad sexual, pero de forma infrecuente.

La anorgasmia es una de las disfunciones sexuales más frecuentes en las mujeres. En la mayoría de los casos tiene que ver con factores psicológicos (primeras experiencias traumáticas, falta de información, estrés, cansancio, inadecuada educación sexual, etc.).

La anorgasmia puede conllevar un aumento de la ansiedad en las interacciones sexuales e, incluso, una disminución de la autoestima, fomentando pensamientos negativos y depresivos. Percibir de esta forma la situación puede causar problemas mucho más importantes que la anorgasmia en sí misma.

Básicamente, la eyaculacion precoz consiste en que el hombre eyacula con excesiva rapidez durante la interacción sexual, bien tras el juego inicial, antes incluso de llevar a cabo la penetración, o bien por inmediatamente después de la introducción del pene en la vagina, con o sin la realización de algunos movimientos. 

La consecuencia más inmediata suele ser la imposibilidad de continuar el coito durante un tiempo suficiente como para que la mujer pueda conseguir el orgasmo.

Rara vez la eyaculación precoz se debe a causas orgánicas. En la mayoría de los casos, es posible que situaciones de estrés o ansiedad hayan facilitado su aparición, asociándose posteriormente la eyaculación precoz a las interacciones sexuales.

Por vaginismo se entiende aquella disfunción consistente en una contracción automática de los músculos del tercio inferior de la vagina cuando se intenta la penetración: se produce un espasmo involuntario de esos músculos, que cierra parcial o totalmente la abertura de la vagina de tal manera que impide la penetración. Esta imposibilidad de realizar el coito es independiente del grado de excitación que pueda haber alcanzado la mujer.

En mucho casos, se trata de un proceso fóbico que es aprendido y que se asocia al miedo a la penetración. En el mantenimiento del vaginismo intervienen una amplia gama de factores. Los factores psicológicos tienen relación con la ansiedad condicionada a algunos comportamientos sexuales, el miedo al dolor, etc.

Aunque ya hemos destacado que en la mayoría de los trastornos sexuales las causas son psicológicas, nunca está de más hacer una valoración médica por si hubiera un problema físico u orgánico.

La sexualidad es un aspecto muy importante en la vida de las personas pero, evidentemente, no puede separarse de los demás aspectos ni tratarse aisladamente. 

Por ello, aconsejamos la consulta al Psicólogo, quien podrá valorar la verdadera dimensión del problema.

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